Propuesta Educativa 38
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30 años de la Maestría en Ciencias Sociales con Orientación en Educación de la FLACSO

Un proyecto académico-político para la construcción de un sistema educativo democrático: la Maestría de Ciencias Sociales con Orientación en Educación de la FLACSO

 


 
Introducción
 
Las conmemoraciones son ocasiones propicias para volver sobre el pasado en busca de experiencias capaces de transmitir un mensaje pertinente para las necesidades e inquietudes del presente. El trigésimo aniversario de la Maestría en Ciencias Sociales con orientación en Educación de FLACSO es, precisamente, una de esas oportunidades. Recordar los orígenes de este programa de estudios, el contexto en el que fue concebido y la visión que le sirvió de inspiración, constituye un interesante ejercicio de la memoria que, a su vez, debería permitirnos repensar el presente y modos de posicionamiento técnico-político hacia el futuro. En aquel entonces el objetivo de la Maestría fue formar cuadros técnicos y políticos que contribuyan a la construcción de un sistema educativo democrático.
 
1.
El telón de fondo sobre el que fue concebido el programa de estudios de FLACSO fueron los años de la dictadura. Durante ese período, el sistema educativo fue víctima de un plan sistemático de destrucción para minar la lucha por la igualdad de oportunidades y la construcción de una sociedad más justa. El Estado dio un paso al costado en la provisión de la enseñanza, que pasó a ser un asunto relegado a la esfera de los individuos y las familias. De allí el acelerado proceso de privatización experimentado por la escuela primaria y la escuela media, y también su previsible corolario: la tendencia a la segmentación de circuitos educativos diferenciados en función de los niveles socioeconómicos de los alumnos (Braslavsky, 1985). La escuela se consideraba, por excelencia, un espacio para legitimar a partir de la certificación educativa las diferencias sociales preexistentes.
 
La dictadura hizo de la universidad otro de sus objetivos prioritarios. Una de las consecuencias más trágicas fue el desmantelamiento de su cuerpo docente. Muchos profesores fueron cesanteados, otros debieron buscar un destino en el exilio y no fueron pocos aquellos que engrosaron las listas de los desaparecidos. La estrategia represiva se apoderó de las universidades. Los libros de Freire, Illich, Althusser, Bourdieu, Apple o Freud fueron prohibidos y la enseñanza de la educación experimentó un giro regresivo. La experiencia educativa dejó de ser vista como un fenómeno de características sociales para ser, en cambio, abordada desde una perspectiva individualista y psicologista. A ello contribuyó la preponderancia que ganó en los programas de Ciencias de Educación la denominada corriente “personalista”. Las cátedras de psicología general se poblaron de clases teóricas que rendían tributo a Santo Tomás de Aquino y de ejercicios de trabajos prácticos organizados alrededor de diálogos orquestados con vistas a confirmar la supremacía de valores absolutos y la descalificación de todo aquel pensamiento que hiciera el elogio de la naturaleza histórica -y por lo tanto relativa- de la concepción del “bien”. Sometida a un férreo control ideológico, expulsada de las aulas, la pasión por el conocimiento, siempre viva en la intelectualidad argentina, se refugió en otros países del mundo y en la Argentina dio lugar a una verdadera “cultura de las catacumbas” (Santiago Kovadloff, 1982) durante los años oscuros de la represión.
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  Año 27 / JUN / 2018.01
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