Propuesta Educativa 38
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30 aos de la Maestra en Ciencias Sociales con Orientacin en Educacin de la FLACSO

Aperturas

 


 
“Solo con la comparación se aprende
lo que se es y lo que se quiere ser”.
Thomas Mann
 
Eran tiempos de hojas secas. Aquél sábado de otoño en que provista de dos maletas y más expectativas pisé Buenos Aires, poco sabía qué me iban a deparar los siguientes tres años. La Maestría en FLACSO significó apertura. Me abrió espacialmente a la Argentina, a Latinoamérica y -por qué no decirlo- al mundo. Las realidades educativas de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay o Colombia ya no constituían referencias vagas, imágenes estereotipadas, sino experiencias ciertas. El encuentro con estudiantes argentinos y con becarios de otros países latinoamericanos me aportó la noción del otro, del conjunto regional y consecuentemente la noción de mí misma y de mi país de origen. La comparación continua, el contraste, tanto teórico dentro del contexto de las clases como cotidiano, nutrieron el ejercicio diario de buscar las singularidades nacionales y atisbar las generalidades regionales. A nivel teórico, la Maestría de FLACSO me abrió el camino hacia el estudio de la institución “escuela”, de sus historias, sus sociologías, sus culturas, sus pedagogías, sus economías, sus políticas. Con asombro fui parte de una cultura académica en la cual el docente y el estudiante se tratan de “vos” y no de “usted” o, dicho de otro modo, la jerarquía era reubicada en función del saber y no del poder. Fui carne de una cultura en que la discusión constituía el resorte diario y no la anotación al pie de la letra. Y con sorpresa, pude debatir sobre conceptos y problemas educativos que en Chile aún eran considerados “políticamente incorrectos”.
 
Cuando en 2003 había terminado mis estudios de psicología en la universidad tenía dos certezas a cuestas: quería investigar sobre educación y sabía que la admisión y otorgamiento de la beca de FLACSO representaba la llave para ese objetivo. El resto era incertidumbre. Al terminar la Maestría no solo supe lo que quería hacer, sino también quién quería ser: investigadora. El encuentro e intercambio con investigadoras e investigadores argentinos en educación me enseñó que ese oficio era una posibilidad y que podía transformarse en principio de vida.
 
Pero más allá de la experiencia personal, no deberían dejar de considerarse las dimensiones políticas del programa de becas de la cohorte 2003-2005. Porque aquel tiempo de hojas secas no configuraba cualquier otoño en la Argentina. No, era acaso el tiempo en que se vivían más nítidamente las réplicas sociales del terremoto económico del 2001. Es entonces interesante tener en cuenta y analizar por qué un país en esa situación de emergencia, decide estratégicamente continuar proyectándose con un programa de becas que beneficia a un grupo de estudiantes latinoamericanos. Becas que, con su plan de estudio, de salud y de manutención, entregaban un significativo mensaje: los valoramos como seres humanos y como futuros investigadores e interlocutores. Quiero decir, la creación y decisión de mantener el programa de becas de FLACSO Argentina -sin interrupciones y más allá de los vaivenes político-económicos-, dan cuenta de un proyecto político de país de largo plazo que considera a la investigación en educación tanto un valor en sí, como un resorte para el desarrollo de la Argentina y Latinoamérica.
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  Año 27 / NOV / 2018.02
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