Propuesta Educativa 43
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Polticas de Educacin Superior en Amrica Latina: las agendas del siglo XXI

La cuestión de la graduación en las universidades
nacionales de la Argentina:
Indicadores y políticas públicas a comienzos del siglo
XXI

 


 

En el contexto de la creciente masificación de la educación superior en América Latina, un tema que ha concitado creciente atención es en qué medida las universidades cumplen con el cometido no sólo de garantizar el derecho al acceso a la educación superior, sino también la obtención del título correspondiente a los estudios realizados (Aponte-Hernández, 2008; Chiroleau, 2009; Ezcurra, 2013). En lo que respecta al grado de avance en la cobertura, la Argentina presenta una alta tasa de matriculación en el nivel superior, semejante a la que muestran varios países europeos. En el año 2012, la Tasa Bruta de Escolarización Superior (TBES) entre los jóvenes de 20 a 24 años era 75,4 % en la Argentina (Ministerio de Educación, 2014). Esta tasa es, por ejemplo, similar a la de Dinamarca y Holanda y superior a la de Austria, Bélgica, Portugal, Reino Unido y Suecia (UNESCO-IUS, 2015). A pesar de que los jóvenes tienen un alto nivel de acceso a la educación superior argentina, la proporción de graduados con nivel terciario en la población activa es equivalente a la mitad que en estos países europeos (García de Fanelli, 2014a).

La cuestión de los bajos índices de retención y graduación, en particular en el sector universitario nacional, fue adquiriendo creciente importancia en la agenda de las políticas públicas e institucionales de la Argentina desde mediados de los años noventa. Como señala Kingdon (2003), en ocasiones una cuestión ingresa en la agenda de políticas porque comienza a producirse un indicador que da cuenta de que el problema existe. En la Argentina, el primer paso en esta dirección ocurrió en los años noventa, cuando se incorpora en los primeros Anuarios de Estadística Universitaria que produce la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) una estimación aproximada del indicador de eficiencia en la titulación, según ésta se expresa en el cociente entre los nuevos inscriptos y los egresados seis años después (Ministerio de Educación, 1997). El segundo paso tuvo lugar durante las acreditaciones de las carreras de grado de interés público (art. 43 de la Ley 24.521) por parte de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) a comienzos del 2000, tras la aprobación de los estándares de acreditación para las carreras de medicina, a las cuales le siguieron las de ingeniería entre el 2002 y el 2004 (CONEAU, 2012). Estas acreditaciones dejaron en claro que existían problemas de importancia en el rendimiento académico y en la graduación de los estudios de grado. En el caso de las ingenierías, por ejemplo, se observó que mientras que la duración formal de estas carreras era en promedio de cinco años, sólo el 13 % de los estudiantes que habían ingresado entre 1988 y 1998 se habían graduado en dicho plazo. Entre aquellos que dilataron su egreso más de lo esperado, la mitad de la población demoró hasta siete años y la otra mitad un plazo aún superior. Asimismo, la tasa de egresados sobre ingresantes en las carreras de ingeniería era muy baja: 12 % en el 2001 (García de Fanelli, 2012).

El propósito de este artículo es dar cuenta, por un lado, de la dimensión del fenómeno de la baja graduación en el nivel de grado universitario argentino, especialmente de gestión estatal y, por el otro, de las políticas públicas e institucionales puestas en marcha a lo largo de la primera década de este siglo con probable incidencia sobre esta cuestión.

El artículo comienza analizando algunos indicadores que dan cuenta de la dimensión del problema de la graduación y de su evolución en la última década. A continuación, se examinan, primero, las políticas públicas en lo que respecta a la asignación de recursos financieros al sector universitario nacional y, segundo, aquellas que han tenido como objetivo explícito el aumento de la retención y el egreso en las universidades nacionales. Se concluye con una reflexión general sobre los alcances de las actuales políticas públicas en pos de mejorar los índices de retención y graduación universitaria y los temas pendientes de esta agenda.

 

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  Año 27 / JUN / 2018.01
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