Propuesta Educativa 41
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Ense˝anza y evaluaciˇn: dos caras de la misma moneda

Introducción

 


 
Desde la década del noventa hasta hoy, en algún momento del año, casi de manera cíclica, los sistemas educativos parecen estar frente a un “veredicto” que se expresa en los resultados de las evaluaciones de aprendizajes estandarizadas que, ya sea a nivel nacional, regional o internacional, sintetizan en un conjunto de índices e indicadores los avances o retrocesos en el aprendizaje de los estudiantes y en la labor desempeñada por los docentes.
 
A partir de esta escena puesta sobre la mesa del debate público son muchos los argumentos que pretenden explicar las causas del problema. Según sea quien opine, a partir de este corpus de información se predica sobre las capacidades de los docentes, la vigencia o desactualización de las propuestas curriculares, las condiciones de llegada de los estudiantes y sus familias, el éxito o los límites de las gestiones educativas o se tematiza la capacidad de las técnicas o de los organismos que realizan las evaluaciones.
 
Este número de la revista está dedicado a la evaluación educativa y el próximo abordará aspectos que ponen en el centro la enseñanza. Entendemos que allí hay dos caras que componen un todo, eso que llamamos procesos de aprendizaje y que, a partir de la percepción de los actores vinculados al mundo educativo, están en cuestión. Todavía nuestros sistemas escolares tienen serias dificultades para promover aprendizajes relevantes. Cada nivel de enseñanza le reclama al anterior recibir a estudiantes que no tienen los saberes básicos necesarios para lograr buenos desempeños. Dependiendo de los niveles, estas situaciones se traducen en los niveles de repitencia, de sobreedad, de baja promoción y de tasas de egreso que dan cuenta de estas dificultades, también en el agotamiento de las formas actuales de enseñar, de evaluar y de trabajar que padecen de manera cotidiana docentes y estudiantes.
 
Hemos convocado a especialistas que tienen larga trayectoria de trabajo en el análisis de los procesos de evaluación, en los modos de divulgación de los resultados por parte de los países y en la reflexión sobre estos dispositivos en tanto instrumentos de la política. Algunos de ellos además han estado o están vinculados a ámbitos estatales, con lo cual no es ajena la preocupación por los modos de gestionar propuestas de evaluación que estén en diálogo con la enseñanza y sus complejidades.
 
Nos ha interesado revisar los sentidos de la evaluación para evitar su asociación rápida con la calidad educativa, dimensión que encierra muchas más aristas que las que habitualmente se consideran: la infraestructura edilicia, la disponibilidad de recursos, la formación de los docentes y los modos de gestión de las instituciones también son aspectos de la calidad educativa. Por su parte, la evaluación es algo sumamente amplio que alcanza a sujetos, a instituciones, a programas y políticas. No es sencillo “medir” lo que alguien sabe, sea ese alguien niño/a, joven o adulto/a, ni lo es tampoco estimar los logros de las políticas o de los países ya que los fenómenos que se abordan están atravesados por múltiples factores.
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  Año 27 / JUN / 2018.01
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