Propuesta Educativa 50
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Treinta aos de la revista Propuesta Educativa en el marco de la democracia

Introducción

 


 
Introducción 
 
Con este número 50 de la revista Propuesta Educativa se cumplen 30 años de su lanzamiento, en agosto de 1989. Durante este período, que felizmente transcurrió en democracia, la revista acompañó el devenir de la historia nacional discutiendo temáticas de relevancia para la actualidad educativa. La llegada de este número aniversario nos invita a realizar una mirada retrospectiva de lo publicado, pero también acerca de cómo la academia, la universidad y las políticas del sector se fueron desarrollando. Por este motivo hemos dedicado el Dossier de este ejemplar a la publicación de tres artículos que analizan su devenir a lo largo de un período en que la revista Propuesta Educativa, a través de sus editoriales y de los artículos publicados, estuvo en permanente diálogo con el acontecer educativo del país. 
 
La revista fue fundada por Cecilia Braslavsky y tuvo como primer consejo de redacción a quienes eran en ese momento investigadores del Área de Educación de la FLACSO: Silvia Llomovate, Graciela Frigerio, Guillermina Tiramonti, Daniel Filmus, Hilda Lanza, Silvina Gvirtz e Inés Dussel. Con los años, la conformación de este consejo fue cambiando y por él pasaron nombres como los de Carretero, Narodowski, Tedesco, Bendit, Santiago, Antelo, Birgin, Poggi, Terigi, Baquero, Poliak, Ziegler, Tobeña, Montes, Pinkasz, Gessaghi, Suasnábar, Arroyo, Brito, Finocchio, Sendón, Di Piero, Litichever, Nobile.
 
Desde sus inicios el editorial de la revista entró en diálogo con la política educativa del momento marcando posiciones críticas, planteando posibilidades alternativas, proponiendo temas para la discusión y señalando faltas y riesgos. Aún en los momentos en que su directora Cecilia Braslavsky fue funcionaria del Ministerio de Educación de la Nación, el editorial mantuvo esta posición crítica y la exigencia de marcar las posiciones propias.
 
Hay dos temas recurrentes en estos primeros editoriales: uno, la valoración del saber técnico, de la investigación y sus productos para generar la agenda de las políticas educativas. En el primer editorial se señalan los consensos alcanzados por el equipo de investigación del Área de Educación, que trazan el camino de cambios estructurales necesarios a partir de la apertura democrática: educación general de alta calidad, rediseño de la educación especializada y el inicio de una etapa de la política basado en el desarrollo de la ciencia y la técnica. En este mismo sentido, los editoriales destacan la importancia de alimentar un debate informado en materia educativa y el papel de la revista en esa tarea. Del mismo modo, los editoriales subrayan la responsabilidad de los investigadores en esta función de ilustrar la política. 
 
También se habla de la revolución científico-tecnológica y de los desafíos que esto entraña tanto para la investigación como para las políticas del sector educativo que deben considerar la formación de los jóvenes para el mundo del siglo XXI. Se señala la debilidad de la Argentina para avanzar en este punto y se advierte sobre los riesgos de las lecturas economicistas sobre el mundo que se está construyendo. 
 
El editorial de diciembre de 1994, “¿Educación sin ciencia?”, participa en el debate sobre la producción científica en el país. Se presentan las distintas posiciones en pugna que van desde quienes piensan que no debe haber una producción científica autónoma, hasta los que no admiten la existencia de problemas en este campo. La revista se posiciona a favor de un Estado que sostiene con su inversión la producción científica ya que, sin ella, no hay manera de progresar en la transformación de la educación.
 
El otro gran tema de discusión que abordan los editoriales son los avances de las políticas privatistas, contra las cuales se pronuncia en varios números. Se advierte acerca de la diferencia entre las políticas generales y las específicamente educativas y de la imposibilidad de que el país avance sin una transformación educativa, que exige una inversión importante. El editorial de agosto de 1991 se dedica justamente al financiamiento de la educación por parte del Estado, se aboga por una inversión que mejore la distribución y la eficiencia del gasto. Plantea que la racionalidad no significa “no gasto” sino, por el contrario, la mejora de los salarios y más inversión en educación. 
 
Desde 1996 hasta el 2001 la revista pasa a ser dirigida por Tiramonti y los editoriales comienzan a visibilizar diferentes problemáticas del sistema educativo que no han sido atendidas: la falta de condiciones materiales para concretar la reforma en marcha, la proyección de los cambios en una sociedad fragmentada y cada vez más inequitativa, los riesgos de la traslación de  responsabilidades a la sociedad civil e insiste en plantear la pregunta de si son las políticas focalizadas el instrumento adecuado para superar la desigualdad de la educación.
 
Es interesante notar que en los números que coinciden con la administración del gobierno de la Alianza, los editoriales están referidos a la necesidad de hacer una política educativa mirando el futuro, que es necesario comprender que debemos educar para un mundo globalizado con fuerte penetración de la tecnología. Se advierte sobre la importancia de atender a una sociedad fragmentada y aun sistema donde los sectores medios y altos han abandonado la escuela pública en favor de las opciones que ofrece el circuito privado, mientras la educación pública atiende fundamentalmente a los sectores más desposeídos de la sociedad.  
 
Entre los años 2001 y 2007 la revista pasa a ser dirigida por Inés Dussel y se publican dos números, el 25 y el 26. El primero en plena crisis y en él se marca la relevancia de la escuela y su potencialidad para hacer frente a esta situación. En el segundo número, que se publica en el año 2003, se saluda al nuevo gobierno y se hacen votos para una política educativa acorde con la situación que atraviesa la sociedad y el sistema educativo.
 
Desde el año 2007 en adelante la revista vuelve a la dirección de Tiramonti con el acompañamiento y el apoyo del Grupo Viernes. De allí en más los editoriales estarán dedicados a enfatizar la necesidad de introducir cambios en el sistema, fundamentalmente en la escuela media, y también a dar cuenta de transformaciones que ya están presentes en el campo institucional y que adelantan las tendencias del cambio. Por ejemplo, la importancia de los talleres escolares y la introducción de la gratificación como un estímulo para el aprendizaje. 
 
Los editoriales insisten sobre la diferencia entre la presencia de la tecnología y el cambio cultural y su impacto sobre las subjetividades de los jóvenes. Podríamos decir que la importancia y el valor de la transformación es un tema recurrente en ellas. Vale la pena destacar que hay un permanente reclamo al Estado para que asuma esta responsabilidad. Por ejemplo, en el número 47 del año 2017 el editorial “¿Quiénes y desde dónde construyen el futuro de la educación?”, está dedicado a señalarlas diferencias existentes entre el papel de las ONGs y la responsabilidad del Estado en la producción de los cambios. 
 
Por otra parte, en los últimos 10 años Propuesta Educativa afrontó los desafíos que atraviesan a las publicaciones académicas: la demanda de la indexación (con las prácticas asociadas que esta exigencia impone) y el pasaje de la versión en papel a la digitalización, convirtiéndola en una revista de acceso libre. Todas estas cuestiones se vinculan con los cambios en los modos de producir y difundir el conocimiento en el tiempo presente y los retos que se presentan para sostener un proyecto intelectual como el que representa producir una revista científica con regularidad en nuestro país.
 
Por último, y como parte de la producción generada por la revista, es importante señalar que en la última década los dossiers han tratado los temas que en general eran y son centrales en la agenda de discusión pública en el campo educativo, al tiempo que han colaborado en la configuración de dicha agenda. El cambio cultural y sus consecuencias para la educación, la discusión sobre los formatos escolares, los nuevos instrumentos de regulación y gobierno del sistema o la difusión de las transformaciones que ya están sucediendo en muchas de las jurisdicciones del país, son algunos de los temas que cobran protagonismo en la agenda política y de investigación socioeducativa y que han sido problematizados a lo largo de estos años de producción editorial. 
 
Este artículo ha sido elaborado por: Guillermina Tiramonti, Mariela Arroyo, Nancy Montes, Mariana Nobile, Verónica Tobeña y Sandra Ziegler. Desde el año 2001 y en torno a tres proyectos de investigación dirigidos por Guillermina Tiramonti un conjunto de investigadoras del Área de Educación de la FLACSO hemos consolidado un espacio de discusión y producción académica llamado "Grupo Viernes".
 
 
 
  Año 27 / NOV / 2018.02
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