ISSN 1995 - 7785 | Año 29 | Noviembre 2020 | Vol. 2

Editorial

Oportunidades educativas para el futuro inmediato


Durante los años previos a la pandemia, la comunidad educativa que abarca especialistas, investigadores, docentes de diferente rango y funcionarios, discutimos e intercambiamos reflexiones, investigaciones y todo tipo de opiniones en relación a un tema en el que ya existe cierto consenso, que es el de la necesidad de introducir cambios en nuestro sistema educativo.

Como todos sabemos el tema “cambio” de cualquier tipo es complejo en materia educativa. No solo hay inercias y hábitos de muchos años que es necesario movilizar, sino también intereses y posicionamientos a veces encontrados respecto al sentido del cambio.

Prácticamente un año sin clases genera en el sistema condiciones óptimas para poner a prueba algunas de las innovaciones que se han discutido largamente y que en algunos casos puntuales se han comenzado a poner en práctica. Señalo solo tres que creo que sería muy oportuno poner en funcionamiento.

La primera de ellas es la creación de redes escolares, que articulan escuelas y constituyen un espacio de cooperación interescolar, que pueden devenir en agentes de producción conjunta y de capacitación. El retorno a clases exige revisar las prácticas escolares habituales y las redes pueden constituirse en el espacio más que adecuado para hacerlo. Las redes pueden funcionar virtualmente o en forma presencial de acuerdo a un protocolo.

Los supervisores de las diferentes localidades pueden actuar como articuladores entre las diferentes escuelas y la estructura burocrática de la localidad, que podría proveer a la red de los insumos necesarios para el trabajo conjunto que, como señalamos antes, será necesario para idear estrategias pedagógicas en la vuelta a clases.

El segundo tema es avanzar en el trabajo por proyectos. Sabemos ya que la pandemia ha generado un alto impacto en todos los rincones del mundo y en todos los niveles de la vida social. Es una oportunidad magnífica para armar proyectos de trabajo que les permita a los alumnos procesar, tanto cognitiva como emocionalmente, la extraordinaria situación que están atravesando y, a la vez, producir un material que documente su propia experiencia.

Finalmente deberíamos ensayar nuevas metodologías de evaluación. Seguramente la situación de los alumnos en cuanto a los aprendizajes adquiridos será muy heterogénea y dispersa en relación a las diferentes disciplinas que corresponden al currículum de la escuela media.

Sería oportuno ensayar una evaluación integral que otorgue información sobre en que estadio están los alumnos en cuanto al desarrollo de las habilidades básicas de la cultura, que de acuerdo al nivel escolar en que se encuentre el alumno serán distintos grados en la habilidad de lectoescritura, comprensión de textos, capacidad de relacionar temas e información, niveles de expresión escrita y oral y resolución de problemas matemáticos.

Sería poco adecuado que recibiéramos a nuestros alumnos solo con un protocolo sanitario, debemos tener una propuesta pedagógica acorde con la excepcionalidad de la situación que atravesamos.

Compartir en: